Los operadores del genocidio indígena en el siglo XXI

Todo proceso periodístico pertenece a la dialéctica de la lucha por el poder. Algunos para conservarlo; nosotrxs, para destruirlo.

Por Corresponsales en la Lof. Cobertura colectiva: Periódico Gatx Negrx + La Obrera Colectivo Fotográfico + La Chispa Prensa + Aislamiento Represivo

“Hoy reparto de indios”, decía la tapa del diario La Nazión en su ejemplar de octubre de 1878, pero hoy en día no está lejos de aquellas lógicas. Ahora Clarín, La Nazión y los medios rionegrinos antimapuche (los mismos que difundieron la convocatoria para “exterminar indios” en Villa Mascardi durante el 2020) acusan de “traidores a la patria” al pueblo mapuche. Pero a quién se le ocurre que tendrían que responder a una patria que se constituyó en base al genocidio de su pueblo y al de tantos otros, del robo de sus tierras, del intento de borrar sus identidades, de la apropiación de sus niñeces y de la esclavización de quienes sobrevivieron.

El gran logro de la prensa hegemónica es construir un sentido común en la sociedad que los consume confundiendo objetividad con imparcialidad. Entonces pueden llamar traidores al pueblo mapuche sin que la sociedad argentina se horrorice. Y sí, hacemos la diferencia: no son argentinos, ni chilenos, son mapuche y es por eso que resulta imprescindible que se reconozca y respete la plurinacionalidad de los territorios. Los medios hegemónicos no son objetivos y están poniendo todo su poder en contra de un pueblo que sigue resistiendo la colonización desde hace ya 529 años y que, no solo está cuidando de sí mismo, sino que está cuidando la tierra que todxs nosotrxs vamos a necesitar que siga en pie si queremos seguir acá como especie.

“La tierra no nos pertenece, nosotros somos parte de la tierra. No somos dueños de ella, la estamos cuidando”, nos repiten una y otra vez. Pero al Estado colonialista, racista y ecocida no le importa, lo único válido en su lógica es el avance de los negocios del extractivismo: megaminería, deforestación, fracking y monocultivo son las prácticas del Capital que se necesitan proteger. Protección de la buena ciudadanía, de los neutrales periodistas, de los respetados jueces, de los eficientes gobernantes. El lunes 4 de octubre, cerca del mediodía, la gobernadora de la provincia de Río Negro, Arabela Carreras, declaró en un medio radial barilochense sobre la situación en Cuesta del Ternero: «Aníbal Fernández se puso totalmente a disposición”, refiriéndose al recientemente designado Ministro de Seguridad de la Nación perteneciente al Frente de Todos. «Vamos a avanzar con toda la firmeza, sin ningún tipo de abuso», sostuvo, asegurando llevar más dotaciones de policías y del COER (Cuerpo de Operaciones Especiales de Rescate).Ayer, 20 de octubre del 2021, tras 22 días sin alimento ni abrigo en la Lof Quemquemtrew, territorio recuperado, se ha confirmado tras los Twits del ministro de Seguridad Nacional y Popular, la movilización de fuerzas de la Gendarmería Nacional hacia El Bolsón y Villa Mascardi, para atacar a la Lof Lafken Winkul Mapu, hogar del Weychafe Rafael Nahuel Yem asesinado por la espalda el 25 de noviembre del 2017 por Prefectura Naval Argentina. Acá sí, “Argentina” con mayúscula.

Con respecto a los negociados extractivistas de la familia Rocco y a la deslegitimación de la identidad mapuche, desde la lof Quemquemtrew sostienen: «Queremos aclarar que Rolando Rocco no es propietario del terreno, solo ha sido prestado esa parte del terreno para que desbaste el bosque nativo y plante pinos. El pino es nafta para los incendios y eso quedó demostrado en el incendio que sufrió la Cuesta del Ternero en el verano pasado. Así que nosotros estamos haciendo responsables a estos personajes, a los pseudos personajes que autodenominados gobernadora de Río Negro, a la fiscal Arrien, al juez Calcagno. A todos los que tienen la decisión y se están burlando de sus propias leyes, se están burlando de su propia constitución, se están burlando de los tratados internacionales que ellos mismos firmaron. Como nosotros no los elegimos a ellos, ellos nos llaman autodenominados, pseudo mapuches. Bueno, para nosotros ellos son lo mismo. Nosotros no tenemos que pedirles a ellos que los acepten, nosotros no tenemos que aceptar además que el pueblo argentino se apropie y diga que nuestros aborígenes son de tal o cual manera. Nosotros somos pueblos indígenas que tenemos nuestra forma y no tenemos que pedir un certificado a nadie que diga ‘sí, ustedes son, o no son’.

Nosotros tenemos nuestra historia, tenemos a nuestros abuelos que nos han contado la historia, tenemos la sangre que corre por nuestras venas y no tenemos que justificarle nada a nadie».Por otra parte, Aníbal Fernández sostuvo que el ministro Cabandié “nos propuso un manejo en conjunto de los parques con los grupos que incendian”. Es decir, van a criminalizar a quienes defienden a la mapu de quienes la destruyen, pero no a quienes incendien los bosques en pos de los negocios inmobiliarios, ni tampoco a quienes asesinen en nombre de la megaminería (o incendien a todo un pueblo que se opuso a ella), ni ningún otro negocio que nos traiga divisas extranjeras (y por “nos traiga”, nos referimos a ellos, quienes la fugan y nunca la reparten). La figura de “criminal” no existe para establecer un criterio de lo que es y no es justo, sino para mantener el poder establecido y castigar a todo aquel que se oponga o resista.

Desde el genocidio constituyente perpetrado por el Estado argentino hasta nuestros días, la enunciación de la figura del enemigo público ha ido mutando pero los propósitos de su construcción siguen intactos: defender con toda la violencia posible la representación abstracta del «sentir nacional», eso es lo inmutable, lo intocable, lo que perdura en el tiempo de la patria genocida. Desde los «indios asquerosos y execrables» ajenos al proyecto civilizatorio sarmientino, hasta «los mapuches chilenos terroristas» ajenos a la integración de la patria nacional y popular; desde esa «runfla sin Dios, Patria, ni Ley» de la Liga Patriótica Argentina, hasta la «delincuencia subversiva» de la última dictadura cívico-militar; desde el libro de Estanislao Zeballos, La conquista de 15 mil leguas, obra encargada por Roca en 1878 para justificar “La Campaña del Desierto”, hasta la nota del 20 de octubre de la Nazión, «Mapuche y traición a la patria» para justificar el hostgamiento hacia las comunidades que recuperan territorios ancentrales; desde el «para ahorrar balas, degollamos a 27 ranqueles” del coronel Rauch, hasta el «terrorismo indigenista» de la Junta Vecinal de Villa Mascardi; enunciados que apelan a despertar el odio racista que, maquillado de valores patrios y nacionalistas, justifican represiones, desalojos, desapariciones, asesinatos y la devastación de lo vivo.

La gente de la tierra sabe de resistencias, sabe cómo proteger territorios. Y también sabe responder con el fuego que sea necesario para defender la tierra y todo lo que habita en ella.

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